Pues tras finalizar la feria, volvímos a vernos.
Después de esos días de fiestas, aún sigue nuestra esperanza por encontrar el camino hacia Dios.
Hoy lo hacemos con una dinámica bastante simple a primera vista, pero muy compleja si nos ponemos a pensar.
Soraya, nuestra monitora, ha planteado este Viernes con una dinámica de manos, sí, esto va de manos.
Nada más entrar en clase Soraya nos dió una especie de pegatina de punto rojo para que nos la pusiesemos en las manos. Con ellas representaríamos el valor de nuestras manos y a continuación...
Nos sentamos en círculo rodeando recortes de manos y de un texto el cual leímos pero antes vimos un vídeo bastante bonito y representativo.
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Manos para acariciar...
Manos para jugar...
Manos para tocar...
Con las manos en la masa...
¡Manos arriba!...
Manos para pegar, no eso no...
Manos para matar, no eso tampoco...
Manos para trabajar...
Manos para ayudar...
Manos, manos, manos, manos,...
Las manos, algo que siempre está presente en nuestro día a día y nunca le damos la importancia que se merece. Las manos...
Nuestro nuevo Papa Francisco nos enseñó una oración que decía:
ORAR CON LA MANO
"El pulgar es el dedo más cercano a ti: así que empieza orando por
quienes tienes más cerca. Son las personas más fáciles de recordar. Orar
por nuestros seres queridos es una dulce obligación.
El siguiente dedo
es el índice: ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a
los maestros, profesores, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y
sabiduría para indicar la dirección correcta a los demás. Ténlos
siempre presentes en tus oraciones.
El siguiente dedo es el más alto:
nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los
congresistas, los empresarios y los gerentes. Estas personas dirigen los
destinos de nuestra patria y guían a la opinión pública. ¡Necesitan la
guía de Dios!
El cuarto dedo es nuestro dedo anular: aunque a muchos les
sorprenda es nuestro dedo más débil, como te lo puede decir cualquier
profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más débiles, con muchos
problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de
día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe
invitarnos a orar pos los matrimonios.
Y por último está nuestro dedo
meñique: el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos
ante Dios y los demás. Como dice la Biblia, "los últimos serán los
primeros". Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado
por los otros cuatro grupos, verás tus propias necesidades en la
perspectiva correcta y podrás orar mejor por las tuyas".
Papa Francisco.
Gracias a este grupo de Salle Joven y a sus catequistas, y a seguir en el camino de la esperanza y de encontrar Dios.

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