Y así, hoy, al igual que los apóstoles , reunidos también en tu nombre, en el monasterio de la Cartuja, nos llenamos del Espíritu santo...que nos llega a través de las monjitas de Belén y esa música celestial que no brota de sus gargantas, sino de su corazón...
Nos llega con una vela en la mano compartiendo una misma luz, pétalos que caen y agua que nos moja, nos renueva, nos da vida...
Y compartiendo el pan y el vino recibimos la fuerza para transformar nuestras vidas y para transformar el mundo y la historia, a fin de que sean conformes al designio de Dios...
Un Dios que no nos reúne en un palacio, sino que nos reúne en un antiguo granero, caras nuevas, gente nueva, un grupo que se convierte en familia, con el padre Chencho a la cabeza, para dentro de una semana “Ser confirmados”, ser “Ungidos por el Espíritu Santo”, que no es más que decir un SÍ GRANDE y con MAYUSCULAS a Cristo y su mensaje....
Y bajo la sombra de un olivo, o sentados en un viejo tronco, reflexionamos sobre esos dones que nos regala el Espíritu santo...
Nos dejamos llenar por el don de la SABIDURÍA que nos permite saborear las cosas de Dios...
El don del ENTENDIMIENTO, que nos ayuda a entender y nos recuerda todas las cosas de Dios...
El don de CIENCIA, haciéndonos descubrir en una flor la mano creadora de Dios...
El don del CONSEJO, para cuando tengamos dudas y no sepamos para donde caminar...
El don de la FORTALEZA, sintiéndonos fuertes para dar testimonio de Jesús...
El don de la PIEDAD, haciendo que nuestro corazón se conmueva ante el hermano pobre...
El don de TEMOR DE DIOS, sobrecogiéndonos ante su grandeza...
Hoy no puedo evitar sentirme inmensamente afortunada, por vosotros/as, por ser mi grupo, mi familia, por ser cómo sois, por vuestras ganas, por vuestro compromiso, por vuestras ganas de crecer...tenemos el regalo más hermoso que podemos recibir, el AMOR gratuito de Dios...
No hay comentarios:
Publicar un comentario